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En el extremo nororiental de Mallorca, la pequeña península de Alcúdia produce el fuerte cabalgamiento geológico donde se encuentra la fortaleza medieval de Penya Roja. En la cumbre con rocas calizas, dolomías, brechas y margas liásicas sobre materiales del Trías dolomítico, margas, arcillas y carniolas (A. Barnolas et alii, 1992. ITGME, 61 págs. 89-7840-142-3. Madrid) formando pronunciado arco alrededor del Puig de sa Parra y donde parece centrado el sinclinal causa de la leve subsidencia generadora del complejo cavernario que en parte se trata en las líneas siguientes.

El inmediato acantilado marino deja ver, seccionando el nutrido grupo de galerías subterráneas que son hoy sus colgadas bocas, abiertas al espadal, las consecuencias de los desprendimientos rocosos de secciones desprensivas justificadoras de algunos de los topónimos históricos del paraje; especialmente los de Llossetes, Solana y Bastons. Los tres referidos al ingenio de caza popular mediante el recurso de trampa formada por losa de piedra sujeta por alzados inestables palitroques; susceptibles de caerse y capturar la incauta presa que, en busca de comida, se adentre en el falaz ingenio.

Los pescadores que, en efecto, se atrevían a frecuentar aquellos inquietantes caladeros se temían siempre quedar atrapados por imprevistos desplomes del alzado cantizal. En el sentido figurado de "Solana" imaginando la solada de frutos líticos caídos en el borde del fondo marino, como palitroques o bastones precipitados de la soleada farallonería piquera. Por donde Jaume Vaquer, escalando el bravo paredón, vio oculta boca. De una caverna frecuentada de antiguo y acaso olvidada a partir de las décadas finales del siglo pasado. Según vestigios cerámicos acreditados como tiestos de la Edad del Bronce balear y de época islámica (con decoración pictórica a la almagra, etc.), junto a prehistóricos restos funerarios humanos. Quizá introducidos en la cueva cuando constituía sitio de paso obligado entre el caladero marino y el collado conducente a las cañadas de arriba.

En cualquier caso, el numeroso grupo de negras embocaduras abiertas en los fuertes espadales del lugar y las notables cavernas existentes a nivel del mar (Alc. L.01, Alc. B.05, etc. J. A. Encinas S., 2014: CCM, 1350 págs. El Gall Editor. Pollença) otorgan al término especial significancia espeleológica y particularidades dignas de consideración, en varios aspectos. El principal obliga al uso de cuerdas y demás recursos de progresión en vertical; a orillas del agua imponiendo técnica de buceo con indudable capacidad exploratoria. Siendo deseable la posibilidad de  llevar a cabo autorizada limpieza de todas estas cavidades de la zona, para liberarlas de los destrozos ocasionados por los antiguos visitantes, al tiempo de permitir la continuidad investigativa en el complejo.

La Cova Solana es una de las entradas naturales del sistema, intercomunicada con la Cova Llossetes por Ramón Martínez al detectar sutil tiro de aire por muy angosto conducto. Ambas vuelcan al exterior por el acantilado, junto con otros inmediatos reductos exurgentes, a distintos niveles respecto de la cota de 90 metros sobre el actual nivel marino. Entramado de galerías, pasos, pozas, salas y laberínticos espacios entrelazados en parte con la vecina Cova des Reganots (M. Escudero, 1974: CCBEE, núm.1. Palma) y de la cual resta pendiente el forzar algunas de las incógnitas topográficas, a fin de procurar acabar de explorarlas.

Llossetes-Solana con Reganots tienden en su periferia virtual a cerrarse sobre sí misma, con oblongo aspecto en planta típica de profunda subsidencia, de flecha interna máxima del orden de la veintena de metros, equivalente a su profundidad o desnivel. Aunque los cavernáculos del precipicio costero situados por debajo pudieron ejercer en el pasado de francas exugencias de aguas pluviales, captadas desde el intenso lapiaz de encima y drenantes a través del complejo en cuestión, hacia su fondo interno. Con todo y que las formaciones de tipo botroide, en gorgas de viejas bocas, son aquí estrictamente ajenas a fluctuaciones directas del Mediterráneo Cuaternario, por conservarse sobre los 70m. respecto del horizonte marino actual. Conforme a las situadas en altitudes serranas mallorquinas muy superiores. De igual modo la poza central de Llossetes-Solana contuvo localizado depósito lagunar con apreciables manifestaciones calcíticas subacuáticas, donde receptaron las pluviales de este sector del sistema. En el mismo nivel donde se manifiesta cierta concentración estival de CO2, discurrente internamente hacia arriba y donde la corrosión se ocupa en destruir las formaciones travertínicas de arriba, durante la época cálida del año.

El denso entramado de espacios y recubrimientos calcíticos confieren al subterráneo tres superposiciones parciales relativas, descendentes hacia el fondo del núcleo central y con la periferia drenando hacia dentro. Quizá a nivel ligeramente superior a la cota inferior de Reganots; caverna hidrogeológicamente en la actualidad ligeramente más activa.

Los restos óseos de un ejemplar de Myotragus baleáricus, localizados en su posición anatómica en acogedor rincón del corredor periférico en torno a la fosa, así como el cúmulo de huesos de fauna asociada en otro de los reductos, confirman el hecho de que la gruta ya estaba entonces formada poco más o menos como ahora, aunque con alguno de los accesos fácilmente practicables.

La cueva comprende un recorrido aproximado total de 550 metros, con 90 de largura máxima, anchura de 70 y desnivel de la veintena. Conserva 700 columnas de diversa alzada y entidad volumétrica. Datos siempre referidos a Llossetes-Solana, sin incluir la espeleométrica de Reganots ni los ejemplares relictos de la periferia. En conjunto se trata de espacio ovoide de 130 metros de diámetro, siendo el desnivel de poco más de veinte y mostrando el núcleo aparentemente colapsado en medio y coincidente con el arco orogénico del cabalgamiento derivado del movimiento de placas plegadas durante el Burdigaliense, en el borde oriental del paquete imbricatorio.

Mapa del Web

principal  "La fábula de la cabra y la tortuga".

articulos  "La cueva brechífera del pico de Na Fàtima en Puigpunyent (Mallorca, Illes Balears), por J. A. Encinas S.

reportajes  "La tolva cataclástica de "Ses Puces" y la leyenda de Lorelay.

opinion  "Los hiperbóreos y sus cuevas"

informes "Actualizaciones del Corpus Cavernario Mayoricense, 2015-2016/17".

mapa_del_web "Llossetes-Solana, complejo subterráneo del acantilado".

 

"Corpus cavernario mayoricense",

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