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Mallorca: El enigma del Oro por J. A. Encinas S.

Libros (1), artículos académicos (2), noticias documentales de la búsqueda del Oro (3) y sus quiméricos yacimientos en Mallorca (4) contribuyeron desde antiguo a fosilizar la opinión popular de que antaño el preciado metal dorado se encontraba de forma natural en la geología del archipiélago balear y que los registros oficiales mineros del siglo XIX (5), con sus incontrastables estadísticas cuantitativas dieron crédito a tal disponibilidad aurífera.

Menos exigentes en las formas, las leyendas y la toponimia insular cuentan con suficiente esplendor como para obnubilar cualquier expectativa del erudito; pero, sitiéndolo mucho, el Oro a que se refieren los nombres de lugar y los relatos consutudinarios es casi siempre líquido y su fórmula química no es la de 'Au' sino la de 'H2O'.

Es decir, el l'or de la lengua catalana tiene en su procedencia languedociana de origen el mismo significado del íbero-céltico francés l'eau, el agua, l'our-dea, el fontanal de la preciadísima sustancia hídrica. El tesauro guía del tesoro en el huerto (l'hor-t), conducto, acequia, canal o seca por donde se saca el agua. Por lo común de una mina.

La iconografía mediterránea representa el elemento como huraño felino, un león, un lleó, l'o, el rey de la charca de la pradera, del lucio, de la alluia, de la "aljibera", de la lluc, del recurso pluvial procedente del cielo: la lluvia, meteoro providencial, cuando no se manifiesta terrorífico, draconiano.

Claro que la hipnótica querencia del mundo occidental a la cultura greco-romana se fija más cómodamente en las famosas arrugias de los íberos, a base de imaginar el correr de las aguas por los placeres auríferos y ver el metal amarillo relucir en el orondo fondo de la batea. Imagen por cierto ajena al imaginario literario del mallorquín rural, al ser propia de la gente más leída, bachilleres y doctores.

Fueron algunos los geólogos, y otros pocos investigadores de pro, quienes se atrevieron a trascender las insuficientes informaciones librescas, dando el paso consecuente de aplicarse en el mejor conocimiento del tema directamente sobre el campo, en el proceloso terreno; de la mano de los lugareños y sobre la información oral facilitada por ellos. Para quienes contaba antes la música y la melodía que la letra de las legendarias contarelles; éstas siempre susceptible de cantarse en socarrona versión subliminal, en función del color conque se pretenda mirar el fundamento del relato.

La mítica "Montaña de Oro" la guarda un negro tremendo; tan negro como el betún y el azabache juntos, en la fosca gruta contenedora. Acceder a ella obliga a cumplir exigente encomienda iniciática y con cada uno de los forzosos requisitos que harán del afortunado aspirante un hombre rico. Si no fracasa estrepitosamente. Por ello el neófito se ve necesitado de la suerte (sacerdotal), con la ayuda divina, recurriendo a los pertinentes ritos religiosos del tiempo y tratando de olvidarse del curioso observador que, dado el caso, fuera de juego permanece ocupado en hacer la crónica del previsible pírrico desenlace de la epopeya.

En Ca na Lourdes (antigua vía pollensina al Santuari de Lluc por el Norte), quienes buscaron la Olla de Oro bajo el árbol cuyas raíces entran por las asas del recipiente, quizá no entendieran el hallarse pronto ante la inefable cruz del tesoro para nada, en la propia jinetería orográfica (greu, grau, grupa), ante ya exhausta poza de pega, en la loma caballar de Pegaso, o polucia siempre fundamento poblacional de escogido lugar (6). Al secarse la charca se pierde la referencia, la cultura, el porqué de la mayoría de las cosas.

Dice L. S. De Austria Habsburgo-Lorena (1869 y 1884) que los mallorquines de su época vivían una auténtica fiebre minera. Derivada, con bastante probabilidad, de la aprobación de la nueva Ley de Minas de 11 de Abril de 1849 y la cual en la práctica significó la proliferación de demarcaciones mineras, produciendo fuerte marea especulativa. Con poco dinero podía obtenerse la concesión y cada titular adquiría el derecho de comerciar libremente con ella. Mero papel administrativo, a veces expedido sin previa cata prospectiva, ni perceptivo informe facultativo. Hoy se cuenta con casi dos millares de abandonadas explotaciones mineras; la mayoría de ellas nunca funcionaron. Los derechos para extraer sulfuros sirvieron con frecuencia de moneda de cambio y los informes técnicos mineralógicos que reforzaban las transacciones quizá nunca fueran falsos sino muy exagerados y al margen de estimaciones de productividad consecuentes con la necesaria real rentabilidad del supuesto yacimiento. Práctica en las antípodas de la muy laxa fiscalidad en las extracciones entonces en verdadero funcionamiento.

En las denuncias registrales de minas se interesa sobre todo hacer constar que son de Plomo, pensando en la Galena Argentífera de donde extraer Plata y el Oro en trazas microscópicas a veces asociado a la Pirita de Hierro. Aunque poco parece valer las sutilezas tecnológicas requeridas para obtener limpio el valioso metal, o la importancia de los datos del tonelaje estimable de Cobre, de Zinc, de lignítico Azabache (en la mina de mancó de sabáiy, en la mancomunidad del carbón: Mancor del Azabache, o de 'la Vall', vecina a Biniatzent, el vecinaje del Lignito) y demás minerales; pasando lo mismo décadas después con los yacimientos de aljez, de donde se extraía ingente cantidad de yeso que no podía absorber el mercado pero bien útil como discreta tapadera para evadir los impuestos sobre la obtención de metales caros (Cinabrio, Óxido de Manganeso, posiblemente Mercurio, Zinc, Cobre, Estaño, Plata, etc.) sacados de contrabando de tales minas; con sus diversos subproductos (7) sólo indirectamente fiscalizables.

Del Oro se cuenta (8) haberse encontrado concretamente en Pollença (Ariant), Sineu (Puig del Rei), Bunyola (Son Creus), Banyalbufar (Son Valentí-Son Balaguer), Andratx (La Gramola), Palma (Na Burguesa), etc. Aparte de citarse de minas en Ibiza (S'Argentera, ya documentada el año 1374) y Menorca (Mercadal).

Ventura Serra (1778, Ob. Cit. J. M. Bover) dice, en sus "Recreaciones eruditas", que lo hay también en Sóller, sin dar concreta ubicación, y en Son Creus, de Oleza (?).

Una cédula de Fernando II el Católico concede permiso a Francisco de Zanglada, mediante Real Privilegio de 23 de Febrero de 1481, para explotar una mina aurífera recién descubierta (Sic.) en la Isla. Y de Fornalutx consta una cita literaria de Rubén Darío (1867-1919) hablando del Oro de Mallorca.

Decíamos nosotros que la melodía y la letra son aspectos diferentes de la misma cuestión musical. Ahora bien, no es difícil separar del ruido documentista una sintonía mínimamente audible del resto de tanto fragor bibliográfico. A los concesionarios de minas les interesaba, más que nada,  ponerlas en especulativo valor comercial, destacando publicitariamente en los apuntes oficiales la supuesta potencialidad de la parcela extractiva. Poco importaba, seguramente, saber si el contenido de la Pirita de Hierro en la mina daba o no algo de Oro de estructura microscópica dendroide, de incumbencia científica por entonces cuanto menos poco práctica. Porque si en su lugar se trataba en realidad de un tanto romos cobrizos cristales octoédricos en disposición arborescente de dorada tonalidad roja... ¿Quién se iba a meter en semejante sutileza y porqué? Mejor se guardaba esa carta informativa bajo la manga, ante eventual provechosa negociación enajenadora de la concesión.

Hoy es de público dominio que el Oro (Au, dureza 2 1/2-3, color amarillo, densidad 19,5, funde a 1064º C.) aparece a veces asociado a la Plata, al Cobre, Azufre, Zinc, Plomo, Estaño, Pirita de Hierro y depósitos polimetálicos como la Calcopirita. Al formarse en condiciones termodinámicas, en procesos de enfriamiento magmático -en Mallorca cuñas efusivas básicas entre series imbricadas calcáreas-, en ambientes intrusivos ácidos por donde la falla orográfica facilita la extrusión basáltica, las emanaciones telúricas alcanzan las grandes brechas de cizalla en el plegamiento, hacia la superficie del domo del relieve así surgente, entre las dolomías del Triásico (Keuper y Rethiense), las margas y las placas seriadas de calizas afectadas por los movimientos del miocénico Burdigaliense. De modo que los yacimientos epitermales y metamórficos del Oro insular serían en potencia susceptible de hallarse en el interior de potentes simas de despegue distensivo, en filones metalúrgicos del borde de la vena efusiva, en el contacto donde la carsificación encuentra posibilidades de manifestarse y donde la denudación hipogeica juega algún papel sedimentario; transportando el mineral más pesado hacia el fondo drenante de la caverna.

Otro escenario es el de la erosión de los estratos del Primario, generando depósitos aluvionales y dando lugar a rasas areniscosas donde resulta detectable diseminación microscópica aurífera y sulfuros de Hierro, procedente de la paleocuenca del Ebro. Arrastres de limos, coloides y demás finas arenas discurrieron hacia mar abierto y donde en parte quedaron en la desembocadura deltaica meridional, próxima al promontorio balear y que pudieron alcanzar la hoy costa noroccidental de Mallorca. Pepitas, formas filomentosas y partículas metálicas de aspecto dorado, de infrecuente cristalografía octaédrica, en aglutinados arborescentes donde el Oro se distingue por sus afilados netos vértices, sin el biselado de remate paralepípedo de los tonos amarillos ligeramente rojizos en los cristales de Cobre.

La cuestión se complica con el tema de los pseudomorfos, debido al proceso de alteración sustitoria de la Pirita por la Limonita, el mineral al efecto llamado "Oro de locos", de necios, o de tontos. Otros "sucedáneos de Oro" son la Krennerita y la Calaverita. Del mismo modo, al sumergir los mineros metalúrgicos el material cuprífero en Zinc adopta el aspecto de la Plata y, al calentar la aleación, se hace de color dorado; porque se convierte en Latón, de evidente tonalidad aurífera. En los lodos anódicos de separación del Oro se utiliza también el Zinc, añadiendo Aluminio para inducir la electrolisis precipitadora del valioso metal, una vez molida la roca contenedora, finamente triturada, dirigida hacia las tablas o mesas de Cobre del lavado y las celdas de flotación (levigación); antes de cubrir el producto pulverizado de la mena con el Mercurio decantador o, en su defecto, sometiéndolo a la cianuración y agitada oxigenación de la mezcla. Aunque con método menos caro se dispone de la cloruración, precipitando el Cloruro de Oro de esta guisa inducido, mediante Sulfuro de Calcio. Procesos de refinado de 'la mata' remanente en el crisol de horneo que solía controlarse mejor en los especializados talleres metalúrgicos de la ciudad. Ya lo hacían así púnicos y romanos, tras comprar a los indígenas los lingotes de plomo en bruto conteniendo "ganga" de Galena Argentífera, trazas de Oro, Azurita, Tenorita (mescolanza con Óxido de Manganeso, Hierro, Cobre, Cobalto, etc.), el Cinabrio mallorquín tan celebrado por Plinio y Vitrubio, el arcilloso Bolo Armenio y la Piromorfita/Mimetita en minúsculos cristales amarillos y compuestos cupríferos. Para los  metalúrgicos de antaño verdadera alquimia (9) cuyos esotéricos símbolos alfanuméricos detectamos en rojo en las laberínticas galerías más internas y antiguas del complejo S'Argentera-Sant Mateu de las minas de Bunyola (J. A. Encinas, 2002, 2005, 2007, 2014).

Cuando J. M. Bover (1864) menciona las amonitas (sitoglífiles) de que habla "Harduino in notis ad Plinium" se refiere a los fósiles que, quebrados, dentro relucen como Oro y que se encuentran en L'Ofre (Escorca), Artà, Binissalem... Cita recordándonos las rotas geodas metalizadas de cristales internos, sucias con la tierra de las escombreras mineras y que se encuentran en delimitación militar de Palma. Donde, en una de las muestras que recogimos, se advirtió tratarse de microscópica partícula aurífera de estructura dendroide, en contexto de probables labores artesanas de lavados prospectivos. Siendo menos problemática la localización de otra traza asimilable, en las grandes minas de Bunyola, recogida entre arenas carbonatadas cenitales, donde los mineros se ocuparon en arañar con indisimulada fruición, a la luz de los viejos quemadores de gas de Carburo, la alta bóveda de una de las salas del complejo. Con la tercera posibilidad cosechada en la costa de Sa Foradada del término de Deià, en tenaza costera afectada por los embates de la abrasión marina. Pero, contrariamente, en las gravas aluvionales, molasas miocénicas y areniscas cuaternarias del interior de brechas y grutas ninguna evidencia sedimentaria  mostró de momento arrastres de aquella naturaleza aurífera, procedan de las profundidades estratigráficas del  Triásico de la planura de Mallorca o de la Serra de Tramuntana. Sí de las demás trazas metálicas normales en el interior de los subterráneos y sus sedimentos. Por otro lado, en las potentes grietas de tracción mecanoclástica en fuertes pendientes, farallonerías y cantiles, los fenómenos espeleológicos superan con creces los cien metros de desnivel, con longitudes y anchuras internas diversas, desarrollándose casi siempre paralelamente a los escarpes y transversales a la red hidrográfica. Hasta ahora sin detectarse en sus seccionados sedimentos indicios auríferos de ninguna consideración, tampoco entre las finas secuencias varvadas del fondo de los depósitos lagunares derivados de la carsificación.

Panorama bien elocuente, en cuanto a la discutible pasada existencia de accesibles placeres auríferos en Mallorca, Menorca e Ibiza/Formentera; al parecer de tan escasa cuantía y entidad productiva que explotarlos no compensaba del coste (Bover, Ob. Cit.) que representaba el imprescindible complejo tratamiento metalúrgico. Problema inherente, a partir del siglo XVI, a la escasa potencia de los yacimientos mineralógicos de Baleares. Distinta perspectiva más allá del bajo medioevo, alta Edad Media y remota antigüedad, cuando la variedad de los metales extraíbles en este tipo de pequeñas vetas aseguraba un mínimo de rentabilidad, a manos acaso de los parias de la tierra. Ocurriendo lo propio actualmente en las explotaciones auríferas de las selvas y serranías continentales de marginadas latitudes del planeta, donde las paupérrimas comunidades indígenas logran a veces impedir ser desalojados del paraje minero por la poderosa maquinaria industrial de los magnates y sus gobiernos. Lo logran más que nada porque la proporción del escaso mineral beneficiable no garantiza a los inversores suficiente rentabilidad de la explotación y sus caras infraestructuras. De manera que los lugareños pueden seguir malviviendo con los mínimos recursos económicos que consiguen, obteniendo algo del codiciado metal.

De esa manera acabaría la inmemorial minería mallorquina de mínimos, tras inundar todos los mercados de muy variados pero poco abundantes metales, sustancias, valiosas tierras y piedras; perdiéndose aquel modus vivendi y su cultura ancestral

 

NOTAS:

(1) CALVO, M. y GUERRERO, V. M.

   2002: Los inicios de la metalurgia en Baleares. El Calcolítico (c. 2500-1700 cal. BC). El Tall Editorial. Palma.

(2) EGOZCUE, J. J.

   1971: Estudio del cono de materiales alóctonos de la Cova de sa Font. Speleon, 18. Barcelona.

GRÀCIA, F.; LANDRETH, R.; GUAL, M. i CLAMOR, B.

   2001: La Cova Negra (Pollença, Mallorca): presència de dunes fòssils dins una cavitat submarina. Endins, 24. Palma.

HOZ, J.

   2009: El problema de los límites de la lengua ibérica como lengua vernácula. Actas do X colóquio sobre línguas e culturas paleo-hispánicas (Lisboa). Institución “Fernando el Católico”. CSIC. Zaragoza.

MARTÍNEZ, J. A.

   2010: El Patrimonio minero de Mallorca (Siglos XIX y XX). Análisis histórico y propuesta de intervención. U. I. B. 118 págs. Palma.

   ibdigital.uib.cat/greenstone/collect/memoriesuib/index/asocc/martinez_morcillo_joséantonio.pdf.

ALONSO, J.

   2008: El Criadero de Plomo de la Argentera de Ibiza. issun.com/malacate/docs/ibiza...

(3) BOVER, J. M.

  1834: Noticias histórico-topográficas de la Isla de Mallorca (Estadística general de ella y épocas memorables de su historia). Impre. Guasp, 404 págs. Palma.

RODRÍGUEZ, J. A.

   1976: Posible Yacimiento de Oro en Mallorca. El País. Madrid. elpais.com/diario/1976/07/11/espana/205884024-850215.html.

(4) ENCINAS, J. A.

   2002: La leyenda de Les Arges o del tesoro. A.13, Cova Argentera. http.//www.ccmallorca.com/artículos.htm. CCM/2002. Pollença.

  2005: Argentera II: aspectos tecnológicos de un topónimo indicativo de dos mil años de actividad minera en Bunyola y de generalizadas evidencias metalúrgicas, correspondientes a la más profunda antigüedad insular.
http.//www.ccmallorca.com/artículos.htm. CCM/2005. Pollença.

  2007: La incidencia antrópica en las cavernas baleáricas..., Edic. Jaes. Colecc. Tarsilbet. IV. Pollença.

  2014: Corpus Cavernario Mayoricense. EL Gall Editor, 1350 págs. Pollença, Mallorca.

(5) HABSBURG-LORENA, L. S.
1869-91: Die Balearen in Wort und Bild geschilder. Leipzig.

(6) Chacra indoeuropea, culo del mundo humano, centro génico del pópulos emitiendo áurea energética. En las representaciones panreligiosas: radiales destellos dorados. En los ritos ceremoniales: aspersión de agua bendita.

(7) Mármoles, Onix, Alabastro, compuestos abrasivos como el Netol, lejías y jabones derivados de las cenizas del horneo metalúrgico, Fósforo para las cerillas que se enviaban incluso a América, arena de Cuarzo para hacer vidrio, Almangre, Minio y colorante blau carro para imprimación metálica, Azufre como fitosanitario agrícola en los viñedos y en las cuevas de cuarentena a la entrada de puertos y poblaciones, Azabache para tintes textiles (1768: A. Bibiloni, 1988) y para talismanes mágicos, Ágata de joyería y otras gemas semipreciosas para alhajas -en los afloramientos efusivos de rocas básicas, en Ternelles, etc.-, la Urea de los primeros plásticos, Asfalto de calafateo para los barcos, Talco o espejuelo, esmaltes metálicos, la increíblemente diversa metalistería bisutera de la marroquinería y de los buhoneros, los barnices -sal de bruixa, o de roca- y la propia producción de cerámicas, las diversas tierras colorantes y tinturas, los variados sillares de cantería para construcción, ornamentos monumentales y obra artística, los áridos y sus aglutinantes -Cal hidráulica, Yeso, Cemento natural o mallorquín...-, el más moderno Cemento Portland, el Coral rojo, los nitratos, la Pólvora, los explosivos, las piedras de moler, la silícea "Pedra Foguera", la de afilar o "Pedra d'Esmolar", la piedra refractaria o "Pedra Morta", la "Pedra Viva" de a granel, además de la Sal marina y el vital agua dulce, conforme a los indicios todavía hoy detectables en las correspondientes explotaciones.

(8) Hace casi dos siglos dos acreditadas personas investigaron en Pollença, por los alrededores de Cala Castell, la geología del paraje, en base al vigente topónimo del Clot de l'Or, allí mismo existente, en el reguero torrencial descendente de la fuente del antiguo huerto del lugar. Sin duda, el 'hondón del agua', de l'o.

(9) Es decir 'la química', escrupulosamente aplicada con el artilugio pnemotécnico del recitado pseudo-mágico y religioso director del proceso metalúrgico. También rezando para que todo salga bien en la aplicación de la receta de horneo correcto.

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