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La cueva brechífera del pico de "Na Fàtima"

 en Puigpunyent  (Mallorca, Illes Balears), por J. A. Encinas S.

Resumen:

A fin de reajustar el contenido de la ficha catalogadora Pup. P.01, Cova des Puig de na Fàtima, 459395 4387730 460 GNM 02 II-VI Xetd, correspondiente a ésta cavidad mallorquina ubicada en el municipio de Puigpunyent, se describe la misma; aportándose nuevos levantamientos planimétricos y altimétricos, informaciones complementarias a las particularidades internas, consideraciones pertinentes al nombre del lugar, a las estructuras murarias prehistóricas situadas por encima del subterráneo, el probable antiguo uso del mismo, la esporádica carsificación de la fisura inicial de tracción tectomecánica y la ulterior leve subsidencia de la base del flanco externo volcando en sentido inverso al del cantizal de ladera.

Introducción

A mayor abundamiento sobre lo expuesto respecto a este subterráneo en el CCM (J. A. Encinas, 2014, pág. 1088) adjuntamos nuevos dibujos planimétricos y altimétricos del mismo, a fin de hacer obligadas precisiones. La primera es la desconcertante diferencia existente entre lo dibujado el año 1970 por el equipo conjunto GEO/SCM que inicialmente dio a conocer el subterráneo y la realidad plasmada en el plano adjunto a este texto. Formalmente no parecen tratarse de la misma entidad brechífera y, sin embargo, los datos ubicatorios, los descriptivos y la atribución de la leyenda al sitio concuerdan a grandes rasgos.

Indagando con la intención de explicar las curiosas discrepancias, puede suponerse que algunos desprendimientos internos y externos transformaran modernamente la cavidad primitiva, hasta el punto de ser como lo es hoy en día. Pero quienes la incursionamos hacia el tercio final del siglo pasado (1971, 1980, 1986, ...), poco después de la misma fecha del primer apunte topográfico, la recordamos poco más o menos tal y como está hoy y pudo estarlo siglos atrás. Por lo que no puede descartarse del todo el que se trate de dos fenómenos esencialmente distintos y con esa duda resta aquí el tema. A pesar de las indagaciones recientes realizadas en el antro y sus alrededores, donde no parece encontrarse sino la brecha con sendas contrapuestas bocas horizontales y otros dos altos accesos, tipo sima, que en los párrafos siguientes se pretende someramente acotar.

Área ubicatoria

La levemente amasetada cumbre del llamado Puig de na Fàtima contiene encima unas estructuras habitacionales de carácter prehistórico y otras más modernas, de distinta factura. Se les accedía antiguamente por los restos del camino que por el oeste alcanza la cima; aunque hoy los excursionistas siguen discontínua vereda marcada con pintura por el sureste. Casi encima del todo del monte se encuentra la cueva brechífera. En muy escarpada mole calcárea, en parte tendente a abrirse como una granada madura y dejar caer sus granos o grandes peñascos desprensivos hacia el fondo de la fértil cuenca de alrededor. Con su fatigado gajo principal, o flanco noroccidental, formando al ceder el antro y amenazando con arrasar toda aquella empinadísima ladera. No obstante, dentro de la potente brecha, pasante de un extremo a otro de la montaña, se tiene la impresión de tratarse de fractura traccional  con leve subsidencia en el flanco externo, con vestigios de póstumo cosido carbonático y relleno clástico colmatante hoy estabilizado.

Sucinta descriptiva

La brecha mide unos 40 metros de NW a SE. Con angosta discontinuidad distensiva hacia poco más de la mitad, tendente a desprenderse por la vertiente S-SE, partiendo el flanco cubriente, en este caso correspondiente al grueso del macizo. Tal incidente parece haber dado lugar a la boca más alta (-18 metros de desnivel total), mientras la existente a la vista de la entrada por el extremo septentrional apenas supera los nueve, siendo su anchura máxima de tres. Éste ámbito vestibular sería eventualmente aprovechado de abrigo pastoril y para otras imaginables funciones, según cabe deducirse del sillar y paramento artificial que lo limita dificultando el destrepe al resto del subterráneo. Mal refugio cuando llueve, aunque el peñasco desprendido del techo y yacente en el suelo pudo estar en su momento arriba, cubriendo el techo y dando mejor servicio de madriguera al reducto.

Un relato legendario

Sabido es que la gente del paraje se referiere a esta cueva como propia del pico de Na Fàtima, por hallarse encima y de donde antaño se contaba la maravilla de salir en día señalado del año un temible “toro embolao”, con las embreadas astas encendidas, aterrorizando a los lugareños de la cuenca y acabando por desaparecer en las selvática exuberante bajura del sitio de Es Desmais**. También se decía, del portento, que quien se atreviera en la cueva a llegar vivo hasta el escondite del toro lo vencería y podría apropiarse del tesoro guardado en las entrañas de la grieta. Sin que nadie aluda o argumente propiedad metalífera alguna en la montaña, ni mina de consideración, sino hechos sorprendentes acompañados siempre por el fuego fatuo de la mayoría de las versiones conservadas.

La conformación de la cavidad

La geología del lugar presenta calizas, dolomías, margas y margocalizas pizarrosas, a lo largo de la superpuesta falla de contacto; con las calizas situadas a techo, en lo alto del mogote del pico en cuestión. Queda por debajo de este paquete estratigráfico, hacia el fondo de la cuenca, las jabonosas arcillas albarizas causantes de la socavación erosiva de la ladera del monte, conforme el encaje hidrográfico las va desecando, perdiendo la carga de agua y con ello reduciendo en altura el volumen de los estratos margosos, al tiempo de ir desprendiendo desgajadas secciones rocosas de los cantiles, a partir de fisuras traccionales de diversa consideración gravimecánica. Alrededor restando los habituales canchales desprendidos del alto espadal, la acumulación del menor afrecho lítico derivado del machaqueo ocasionado por los impactos y, aún por debajo, los áridos y tierras aluvionales rodadas del contorno laterítico. La sima o cueva brechífera participa espeleogénicamente un poco de todo ello.

El alcance semántico del determinante toponímico

En cuanto al sentido del determinante referencial, el topónimo del pico (extemporáneo Puig, en determinados casos) es por lo común recurso vicario de la disponibilidad productiva de abajo y de ningún modo a la inversa. Los “Na Fàtima” de Mallorca aparecen documentados de antiguo cuanto menos cinco veces, y otras 13 en su forma sustantiva de radical afectado de distintas lenguas primitivas posteriores, histórica y acaso prehistóricamente asentadas en el territorio a lo largo de los siglos. No obstante, en lo que afecta al nombre de la cueva aquí tratada, se ajusta bien a uno de los sedimentos semánticos de la fenomenística tectomecánica ya arriba descrita. Sobre todo en su legendario aspecto mágico-religioso y su versión más cercana al sentimiento islámico; con todo y que éste se constata emergente de la profunda tradición paleosemítica, en horizonte hasta el momento en competencia con las trazas lingüísticas preindoeuropeas. En el latín preislámico altomedieval conservando vocablos perfectamente rastreable más allá del hispánico inicial, del íbero, del tartésico y del céltico ahora discutido por parte de los especialistas.

El diccionario de la lengua castellana de 1610 (S. Covarrubias, Parte II, págs. 5-6) se refiere a ‘Fátima’ como hembra ya destetada, doncella, joven dama y fatím en cuanto aquello encomendado al arreglo (fator) de la hacienda, para beneficiarla.  En portugués fátia es cortado escarpe. Fádima en cuanto latino propio de fada, de hada. Fátua (fátiya del árabe), descriptiva de falla (o brecha minolitizada) debida a fatiga rocosa. Según el autor latino Varrón (6.55) el arcaísmo ‘fátuo’ describe efímeras llamas; se producen en cementerios, cenagales y donde hay materia en putrefacción. En el radical indoeuropeo (E. A. Roberts et alii, 1997, pág. 121) <pä> (proteger; sánscrito päti, rebaño; germánico fuotar, nuestro ‘pastar’ los rebaños) acabando en protolatino phatt, en cuanto majada de la pastoría (Con el Puig de na Fàtima de Valldemossa dominante sobre Pastoritx y  las tres homónimas colinas Fàtima de Calvià sobre los humedales de abajo.), donde quedaban los pastores a comer y dormir, junto al agua del fondo de la depresión, los rediles del rebaño y sus hatillos. Hatos en las antiguas lenguas anteriores: phattos y de donde ‘pastos’, ‘fastos’, fatuo (y fauno), además de fátia y phatïm, etc.

Perdida la <p> inicial del lenguaje indoeuropeo toma fuerza la <ḥ> aspirada de los semitas, mientras en el latín vulgar tendió a mantener su pronunciación <f>, la <ph>. El mismo concepto está también en árabe clásico con significado de  “cacho”, trozo (de hierba, pasto), queso, cualquier cosa troceada en tierra. Fátima, “la caída” en el fondo del caldero, según la simbología musulmana. Pero también, el Fátia de los primeros versos (suras) en “El Corán”, aquello que sale, se precipita o desprende de Dios, de lo alto, del cielo. Lo que impone la Majestad. Aún resultando fatalidad, fatum, el designio desprendido de la altísima divinidad.

Discusión

Como el adjetivo del nombre de un pico suele estar en función del descriptor del paraje productivo de abajo, entendido éste desde cultura eminentemente agropecuaria, tal valor semántico acaba acomodando el fonema primitivo a la lengua en el momento al efecto dominante, restando el estrato lingüístico directamente anterior cubierto por el nuevo o algo diferente recurso interpretativo. Ocurriendo en notable número de transcripciones cartográficas, registros notariales, documentos oficiales y demás papeles, sin quedar al margen de tal condicionamiento la toponimia derivada de versiones extranjeras. Por otro lado, es frecuente detectar, en las profundidades del sedimento etimológico, el radical de la sustancia descriptiva del lugar y al que se fueron acoplando afijos, sufijos, genitivos, gentilicios, etc. De tal manera, al restar evidencias de estratificadas partículas lingüísticas de las culturas prehispánicas y su ribería mediterránea, en ocasiones resultan pertenecientes a contextos socio-económicos extraordinariamente antiguos. Por lo general conforme con los datos arqueológicos que arrojan los yacimientos de esos lugares, hasta más allá del horizonte paleosemítico y preindoeuropeo, en plena Edad del Bronce medio balear. Cuando la trashumancia -primero- había estado cubriendo todo Mallorca de estratégicos puestos de vigilia sobre las peñas dominantes de los prados, sus aguaderos y majadas; reutilizando -después- las mestas trasterminantes los mismos lugares, ya en época talaiótica e incluso más acá de la expansión colonial grecorromana y de la influencia feno-púnica; sin olvidar el tardío uso ganadero de los musulmanes procedentes de la ribera continental africana.

Conclusiones particulares

En prácticamente todos los “Fàtima” de Mallorca se constatan materiales cerámicos y paramentales de diversas épocas, destacando entre ellos los correspondientes a la fortificación de determinadas cumbres y sus construcciones habitacionales naviformes anexas, de entre los siglos XVII-XII antes de nuestra Era; cuando febril emergían, caminando de la misma mano las necesidades de vigilancia del territorio y el animismo protoreligioso. Horizonte cultural paleosemítico paralelo al de las lenguas preindoeuropeas, pudo producir la implantación de los primeros topónimos con radical <phätt>, de donde derivarían las acomodaciones hispánicas del tartésico, el íbero, el celta y el latín; luego, con el dominio del Islam concepto fosilizado en torno a la leyenda de la hija de Mahoma y los cristianos del medioevo acabando por sincretizar el viejo misterio religioso.

La Cova des Puig de na Fàtima de Puigpunyent guarda así, en el sentido de ser de la brecha, el porqué de su nombre y el de otros populares “Fátima” mediterráneos. También el de la atlántica Cova de l’Iria portuguesa, a juzgar por el Informe Vaticano emitido por el teólogo cardenal Ratzinguer (luego Papa Benedicto XVI) sobre el contenido simbólico del “Tercer Secreto de Fátima”; escrito legado por Sor Lucía, cuando ejercía de pastorcilla en geografía comparable a la de los otros topónimos implicados en el fonema. Excepción hecha de algunos de los Batiat, Badat, Fava (faua), Pati (y Patiment con pair), etc., cuya realidad de fatal cantizal desprensivo no se constate debidamente acreditado.

Otra particularidad, inherente a las diversas roturas de tracción mecánica de secciones desprensivas en las rocas de los espadales, es el componente debido a la presión hidráulica sobreviniente en el interior de la fisura inicial (fotografía con secuencia de microniveles de agua) del tipo de brecha considerada; cuando la lluvia reblandece las margas del sustrato y el volumen de agua vadosa retenida en la discontinuidad empuja hacia el flanco más externado del escarpe esa parte; progresivamente y conforme cede la misma, el nivel se encaja en proporción directa al empuje ocasionado. Con resultado tendente a soltar y caer las peñas ladera abajo.

Finalmente, incidir en el sentido antiguo de hatería de la majada pastoril para el fonema ‘Na Fâtima’. En los diccionarios etimológicos más consecuentes, sitio fuera de poblado, donde quedan los pastores con sus bártulos, viandas y rebaños para comer y pernoctar; por lo general junto a los rediles, cerca de la charca de la depresión o fuente y el pasto. Cuando es posible, lo hacen en el propio apriscadero, bajo cobertículos rocosos, covachas o improvisadas cabañas de chamizo. En caso de inminente peligro de robo de ganado, ataque a personas o aparición de hordas invasivas, la zagalería, al mando de los rabadanes y su mayoral, se encastillaba en las fortificaciones de las encrestadas peñas con todo el ganado, deudos y haberes, sin perder de vista el efectivo dominio de los propios pastizales; para acometer la adversidad derramándose combativos al bajar por el empinado cascajar y liberar los pastos de potenciales alimañas depredadoras.

Agradecimientos

A Ramón Martínez, por sugerir la necesidad de volver a mirar la cueva y simas brechíferas en cuestión, tras haber visitado el antro, la cumbre del monte y alrededores del sitio de Na Fàtima (Puigpunyent).

A Jordi Cifre y a Pedro Seguí, decididos acompañantes durante las pesquisas por el Puig de na Fàtima de Valldemossa y sus hasta entonces inéditos monumentos prehistóricos.

A M. L. Redondo, autora de las fotografías de este artículo. Quien en incontables ocasiones, estuvo explorando los diversos sitios de Na Fàtima en Calvià y en otros lugares de Mallorca, además de las correspondientes cavidades de cada zona en estudio.

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**   En efecto, allí mismo medra espléndido árbol de la familia de las Salicíeas, el Salix babylonica, castellano “desmayo” o sauce llorón. Donde hace unas décadas la prensa regional recogió la noticia de ciertas manifestaciones luminosas. Sin duda árbol cosecha del tardío renacimiento mágico romántico, moda a la sazón tan prodigada en las posesiones rurales insulares.

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